06/1/18

El amor que calla

El amor que calla

Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
¡pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres, tan oscuro!

Tú lo quisieras vuelto un alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.

Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que el entrar en la muerte!

                           Gabriela Mistral

02/5/18

Cuando anochece

Cuando anochece espero
confiarte de una vez todo el espanto
que hay de día en mi pecho.
No es obsesivo gusto por la vida
plena del dios sin tiempo;
ni es el miedo a perder
el poder y la magia del poeta:
miedo a la muerte y al olvido.
Lo que me pone el corazón pequeño
cuando anochece y estoy contigo, a solas,
es oírme las dóciles palabras
que te ocultan que miento
cuando te digo que aún no tengo miedo

                  Pablo A. Fernández

 

01/18/18

Tras la pólvora

Tras la pólvora, Manuela

(fragmento)

Afuera sigue la ciudad y yo renuncio
a su fulgor debajo de tu lengua. Parezco
triunfador y rehén tu campamento: allí
se me adhiere tu venda de muslo fiel
y urgente, y me muerde tu llama:
ocupación de un adiós en vacaciones.
La historia se quedó en el traje, tirada
por la noche en una silla, pero desnudos
sólo quiero ese nombre que te oigo con la boca,
sólo la intermitente estatua a dos ombligos
y ese mapa de venas donde no me extravío.
Contemos en la mañana las condecoraciones
que nos dejó la noche con sus mordeduras,
cúbrelas con el despojo usual de mi camisa,
vísteme de solitario, de viudo, de soltero,
y devuélveme a los demás (anoche me olvidé
de su abstinencia al entrar en tus anillos),
y niéguenme tus abras, écheme
tu forma, rehágase con una sola espalda.
Y que pueda yo salir -lunes de cada día- a completar
la libertad entre los dos, cópula apenas comenzada.

Jorge Enrique Adoum

 

09/5/17

Lo que queda

Lo que queda

Aunque después la tierra nos proteja
hasta de todo, menos de su abrazo
que desintegra y pulveriza
y verdaderamente mata.
Aunque un día la luz se nos nublo
para siempre (la de aquí abajo, digo).
aunque entonces ya estaremos tranquilos
muy encerraditos en una caja con su
                                              /forro de seda
– pobre seda que ha pudrirse pronto
y se caerá a pedazos
sobre lo que aún nos queda de nosotros.

Aunque eso no importa.
No importa, porque quedan nuestros versos
Nuestro amor a la luz que sigue ardiendo,
Al amor mismo, a lo que hemos tocado
Y besado y guardado en el bolsillo
Y en el cajón del escritorio
Y la hojita de yerba en aquel libro
Y todo, lo que fuimos
Lo que hemos de seguir siendo

Hasta que un día, una vez, alguien pregunte
¿Qué es esto?, ¿Quién lo guardo?, ¿Para qué?
¿Cuándo?
Y entonces ya de verdad habremos muerto.

                                             Eugenio Florit

05/22/17

Acierto

Acierto

He venido a confundirme en tu silencio,
en  el hallazgo de saberte carne y huesos,
y algo más libre de espasmos.

Me llegara la tarde antes,
su suave pausa… las gaviotas

He llegado bordeando la distancia,
(ese remoto acuerdo de la imagen)
para decir desde mis sombras,
que también hay comienzos eternos

El Ángel de Alas Turbias

02/7/17

De versos y músicos

Hace unos pocos días, y a raíz de una entrada de  Helly Raven en su blog (http://raven666.cubava.cu/) sobre Bob Dylan y el nobel de literatura que recientemente le fue otorgado, conversaba con Duda.

Me comentaba esta amiga, que para ella, Dylan era un poeta que musicalizaba sus textos; para hacer explícito sus argumentos, mientras charlábamos me hacía llegar fragmentos de sus letras, por suerte para mí en español (mi inglés es tan pésimo como  mi distorsionada noción del tiempo).

Nunca te diste vuelta a observar los ceños fruncidos
De los malabaristas y payasos que hacían trucos para ti
Nunca entendiste que no es bueno
Dejar que otra gente reciba los golpes que son para ti”.

(…)

“¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente?
Estar completamente solo, sin saber el camino a casa
Ser un completo desconocido, como una piedra que rueda”.

No pude disentir, Bob Dylan es un poeta, lo afirmo.

Afortunadamente, el suyo no es un caso aislado y mucho menos raro, muchas veces me he visto en el dilema de no saber en cuál de estas categorías (músico o poeta) colocar a más de un canta autor; bien podría pasar esta madrugada fría, nombrando a poetas que cantan o a cantantes que hacen poesía y siempre habría de faltarme alguno.

Bastaría tomar la letra, sólo la letra de “Quien fuera” de Silvio o “Y sin embargo” de Sabina, o para ser más contemporáneos “Como ratos para el olvido” de Polito o “Luna a medias” de D’corazón para sentir esa carga poética que se transpira de estas letras… sé que es casi imposible desligar la música de estos textos (que no peco de llamar poemas), pero es sin dudas la letra, quien las convierte en iconos de la poesía y la canción.