Un amor lejano

A Maite: Toda la distancia y el silencio, no han logrado destejer las horas, tus horas…

Alfonsina Storni.

Poetisa y escritora argentina del posmodernismo; nació el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza. Hija de Alfonso Storni y Paulina Martignoni. Fue la tercera hija del matrimonio Storni.

En 1896, la familia regresó a  Argentina, radicándose en la provincia de San Juan. La situación económica de los Storni era bastante difícil. Alfonsina creció entre necesidades  y así apareció como un anhelo en sus sueños el interés por la literatura. Siendo pequeña, sin saber leer aún, se sentaba a la puerta de su casa con un libro y recibía la admiración de los transeúntes al creer que estaba leyendo. La muerte de sus padres la llevó a realizar cuanto trabajo se le presentaba sin olvidar su verdadera vocación. Con el tiempo obtuvo el título de profesora en letras y teatro, dedicándose luego de lleno a la poesía.

Mujer apasionada, sus poemas reflejan una tónica que podría calificarse como de neo-romántica. Sus primeras publicaciones salieron en “Mundo Rosariano” y “Monos y Monadas”.

Después de vivir unos años en Rosario, se establece en Buenos Aires, en 1912. Por entonces, colaboró en la Revista Caras y Revista Caretas. A su llegada cuenta con seis meses de gestación de su primer y único hijo. Con notable valentía lleva adelante el embarazo y el 21 de abril de 1912, nace Alejandro Alfonso. Sola, con diecinueve años de edad y siendo maestra soltera, necesitó tremendo coraje para abrirse camino en una sociedad pacata. Cuatro años después, en “La inquietud del rosal” aborda el tema de su maternidad en el poema: “La loba”: “Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley, que yo no pude ser como las otras, casta de buey con yugo al cuello; libre se eleve mi cabeza, Yo quiero con mis manos apartar la maleza

Tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, es decir, que apenas bordeaba la cifra exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coinciden en uno de los nombres: Alfonsina Storni.

En 1927, incursiona en el teatro con su obra “El amo del mundo”, sin mayor repercusión. Por entonces, mitiga su soledad estrechando amistad con Horacio Quiroga y luego con Leopoldo Lugones. Asimismo, comienza a viajar periódica mente a Mar del Plata, para quedarse largos ratos mirando ese mar que la obsesiona. En 1930, viaja a Europa con Blanca de la Vega, obteniendo notable éxito en España con sus poemas y conferencias. Sin embargo, en esta época no produce. Es un momento de crisis en su creación poética que la lleva a nuevos caminos que caracterizarán sus últimos libros: “Mundo de siete pozos”, de 1934 y “Mascarilla y trébol”, de 1938.

En 1935, le detectan un tumor en un pecho, debiendo operarse. Por entonces, vive en una modesta casa de pensión de la calle Bouchard cerca del puerto,

En los últimos meses aspiró al premio municipal de poesía, que fue otorgado a otro poeta de importancia secundaria. Gestionó, en vano también, la subdirección del Conservatorio Nacional. En su sensibilidad herida tantas veces, los inmerecidos fracasos clavaron su estilete mortal… Se le reprochaba el hilo natural que ella reivindicó como un trofeo. Se la hizo blanco de las maledicencias más incómodas”.

La mañana del 26 de octubre de 1938, Ugarte escucha a través del teléfono la voz entre cortada y llorosa de Manuel Gálvez comunicándole que Alfonsina se suicidó la noche anterior en Mar del Plata. Sólo ha dejado una nota escrita con tinta roja que finaliza así: “… Adiós, No me olviden. No puedo escribir más, Alfonsina”.

Poesía de Alfonsina Storni Un amor Lejano

2 thoughts on “Un amor lejano

  1. Confieso que llevaba rato sin entrar a tu sitio. Han sido meses difíciles, no es justificación, pero es la realidad.
    Hoy regreso, a buscar nuevas entradas, a respirar en tu página que es uno de los sitios donde mejor se está, porque la poesía tiene un don: sana, y acompaña.
    Y me encuentro este texto, y la dedicatoria. Y entonces me dieron ganas de decirte que tmb extraño nuestras conversaciones, nuestras palizas diarias de poesía, y te digo que a la web le agradezco unos cuantos buenos amigos: Tú, Vivian, Shere.

    Gracias eco. siempre sí, a pesar del silencio forzado, destejeremos las horas.

    Te quiero mucho

    • Después de mucho tiempo sin poder entrar al Blog, grata es mi sorpresa al encontrar tus líneas, si, el tiempo, la distancia y las escazas vías de comunicación han conspirado contra nosotros, sin embrago, siempre te pienso, de eso no tengas la menor duda mi Du. Besos y hasta que volvamos a encontrarnos.

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