Tras la pólvora

Tras la pólvora, Manuela

(fragmento)

Afuera sigue la ciudad y yo renuncio
a su fulgor debajo de tu lengua. Parezco
triunfador y rehén tu campamento: allí
se me adhiere tu venda de muslo fiel
y urgente, y me muerde tu llama:
ocupación de un adiós en vacaciones.
La historia se quedó en el traje, tirada
por la noche en una silla, pero desnudos
sólo quiero ese nombre que te oigo con la boca,
sólo la intermitente estatua a dos ombligos
y ese mapa de venas donde no me extravío.
Contemos en la mañana las condecoraciones
que nos dejó la noche con sus mordeduras,
cúbrelas con el despojo usual de mi camisa,
vísteme de solitario, de viudo, de soltero,
y devuélveme a los demás (anoche me olvidé
de su abstinencia al entrar en tus anillos),
y niéguenme tus abras, écheme
tu forma, rehágase con una sola espalda.
Y que pueda yo salir -lunes de cada día- a completar
la libertad entre los dos, cópula apenas comenzada.

Jorge Enrique Adoum

 

6 thoughts on “Tras la pólvora

  1. No conozco a este hombre, a este poeta, voy a buscarlo porque me has dejado con ganas de más.
    ¿Por qué no le hiciste un prólogo como a otros?
    Bueno, quizás sea mejor, así los lectores salimos a «cazar» sus letras.

    Me ha encantado esta entrada!

    • Para ser sinceros tengo muy pocos datos de Jorge Enrique Adoum, solo tengo este verso encontrado casi al azar entre un montón de versos más. Demás está decir que si logras encontrar más cosas suyas, no dudes en hacérmelas llegar… un beso grande, como el que mereces

  2. Sobre este escritor:

    Jorge Enrique Adoum, el creador de obras como “Entre Marx y una mujer desnuda” y “El amor desenterrado y otros poemas”, es un escritor, político y diplomático ecuatoriano que nació en 1926.
    Durante su juventud, el autor estudió Derecho y Filosofía primero en la Universidad Central del Ecuador y, más tarde, en la Universidad de Santiago, Chile, país donde tuvo el honor de ser, por cerca de dos años, el secretario privado de Pablo Neruda.

    Tras regresar a su país natal, Adoum ocupó diversos cargos en la Casa de la Cultura Ecuatoriana y, en 1949, debutó en el mundo de las letras con la publicación de “Ecuador amargo”. Tres años después, obtendría el

    Premio Nacional de Poesía de Ecuador, uno de los tantos reconocimientos que el escritor ha obtenido a lo largo de su trayectoria.
    Además de dedicarse a ampliar su extensa producción literaria (que incluye títulos como “Notas del hijo pródigo”, “Relato del extranjero”, “Informe personal sobre la situación”, “No son todos los que están” y “Postales del trópico con mujeres”, entre otros), Adoum trabajó como redactor cultural en el “Diario del Ecuador”, colaboró con una gran cantidad de revistas latinoamericanas, fue profesor de literatura en diversas instituciones y, desde 1961 y hasta 1963 (año en el que viajó a Egipto, India, Japón e Israel), ocupó el cargo de Director Nacional de Cultura en el marco del programa principal de la UNESCO para el conocimiento de los valores culturales de Oriente y Occidente.

    It was the lark, bichito, no nightingale*

    No es fácil injertarse en ti, ísima mía.
    Me doy cuenta de que fue risa y no tos
    lo que te dije, y debo despensar las cosas
    que puse en tu silencio, y salir de tus bocas de
    y dejarte, mitad sola, gastada por mis vellos.
    Es el día consuetudinario, conozco su censura.
    Se diría que el agua usada del llanto desbordara
    de anteojos, baúles, bodegas, por mi culpa,
    que todas las guerras que pacen amarradas
    se fueran galopando a comer, solo porque
    me olvidé de sufrir anoche, y fuera el centinela,
    o me hubiera ido a volver, descuidando la tierra.

    No es fácil ser feliz: primero, no nos dejan
    y, quién sabe, será también la falta de costumbre
    o tal vez haya que aprender, pero cómo, desterrado.

    Metí amor en esa habitación de cejijunto,
    en esta sólida soledad que debo hacer a un lado
    pues no cabemos ya los dos al mismo tiempo,
    mas parece que hubiera que aguantar toda la vida,
    hacer cola en el mundo, esperar que los demás
    pasen primero a casarse o comer o a sus negocios,
    para empezar a vivir sin sentirse culpable,
    conmutándome a tu lado la pena de durar.

    * «It was de lark, the herald of the morn, no nightingale»
    de la escena quinta del acto tercero de Romeo y Julieta,
    de Shakespeare.

    De «Yo me fui con tu nombre por la tierra» 1964

    • Este señor escribe muy bien, y tratare de conseguir más cosas suyas para hacerle una buena entrada… gracias mi DU… nunca dejes de visitarme. mil besos para ti

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