Me orbitan y entrecruzan versos de Oliverio; salvan de este abril que se escurrió en silencio, una mirada intangible se posa contorneando las palabras, sin saber a esta hora, que es mi noche.
Oliverio Girondo es uno de los más importantes escritores Argentinos del Siglo XX; el haber nacido en una familia adinera le brinda la posibilidad de viajar y estudiar en Paris e Inglaterra y logra hacer publicaciones desde muy joven, en 1922 publica su primer libro “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía”, seguidos luego por “Calcomanías”, y en 1925, “Espantapájaros”.
…Tú fumas la pipa en compañía de un amigo. El mar te ha endurecido las pupilas. Has visto demasiados atardeceres. ¿Con qué puerto, con qué ciudad no te has acostado alguna noche? ¿Las velas serán capaces de brindarte un horizonte nuevo? Un día en que la calma ya es una maldición, bajas a tu cucheta, desanudas un pañuelo de seda…
Sus primeros poemas, llenos de color e ironía, superan el simple apunte pintoresco y constituyen una exaltación del cosmopolitismo y de la nueva vida urbana e intentan una crítica de costumbres. Junto a Borges, Raúl Gonzales, Leopoldo Marechal se caracterizó por un estilo vanguardista y elitista.
En 1961 Oliverio Girondo sufre un grave accidente que le disminuye físicamente y fallece seis años después en Buenos Aires.
Fragmentos tomados del libro «Espantapájaros» Letras huérfanas
Ya lo tengo, ahora ya sabes, lo leeré con calma y volveré a comentarte. Gracias mi eco, por regalarnos a Oliverio que, ya sabes, es el padre de uno de mis poemas favoritos. Besos.
Ya esperare a que vuelvas con tu comentario Shere, sabes que este especie de trilogía surgió a raíz de una conversación contigo sobre “el lado oscuro del corazón”, así que llevas parte en cada una de ellas… Besos, no demores en volver.
Estoy desde las nueve (y es la una) tratando de entrar acá.
Pues, sabes de mi preferencia por Girondo, y su obra, soy una de ésas mujeres a las que le gustaría volar para encontrar a un poeta en su paseo de vientos, creo que mi musa lo sabe, por eso te sopla entradas tan especiales, para que estemos en complicidad, aquí, luego de que hemos perdido casi todos los sitios por los que estar en mutua complicidad de versos.
Leo despacio, y te agradezco que seas tan acertado con tus propuestas.
Du, como sé que a veces es difícil para ti entrar y dejar un comentario te lo agradezco con todo lo que tengo, todos buscamos eso, el amor carente de ataduras que nos materialice ingrávidos… esa musa traviesa que compartimos y que en estos días ha estado ausente de mis madrugadas, soplo esos versos para que podamos reencontrarnos siempre, aun cuando la distancia física se nos haga insalvable… lee, se la mirada intangible que contornea las palabras y siente entre ellas, casi oculto, a este ángel – eco, que te extraña… mil besos para ti, que no falten nunca tus palabras.
Hay un poema aquí que Oliverio debe haber escrito mirándome a los ojos, sacando las palabras de mi boca con sus manos y su lengua. Hay un poema aquí que lleva gotas de mi sangre. Luego está el Espantapájaros 1, que me hace creer que allá afuera alguien espera que le muestre cuánto puedo volar, con estos mis senos, con este mi cutis, y mi aliento y mi nariz; este Espantapájaros que dice como pienso: no puede hacerse el amor más que volando. Sabes que es de los poemas que me salva para creer en el género, que lo prefiero entre tantos otros.
Gracias eco por este regalo. Me gusta Oliverio y seguramente buscaré conseguir más de su obra. Gracias por cada entrega, por el afán de buscarnos este contagio con la poesía. Gracias por las alas y el ángel. Besos.
Nada que agradecer, en todo caso a ti, por dar pie a esas tres entradas… por serle fiel al “ángel”, que se transforma en eco de otras voces… espero que encuentres a ese amor que sea digno de tu entrega y tu pasión… mis mil y un besos para ti….