01/24/17

palabras introductorias

No soy un escritor; acaso (y no siempre acertado) el eco de otras voces… fantasmas desolados que alientan con trazos mis desvelos, que desgarran el sueño con palabras (sonidos detenidos como huellas desafiando el tiempo, desafiando el ocre del olvido)… me duelen los silencios, me duele amanecer y enmudecer, cuando un sentimiento retumba ante mis ojos, cuando un espectro se descalza para confesar lo que el amor o el dolor no equivoco.

Soy sólo otro elemento de la madrugada, hechizado por los rasgos que se niegan a ceder su espacio, que escapan ilesos de la desmemoria…

 El Ángel de Alas Turbias

Diciembre de 2016

06/6/18

Octavio Paz Lozano (2)

Octavio Paz Lozano

Nace en la Ciudad de México, 31 de marzo de 1914 – 19 de abril de 1998,  fue un poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, Premio Nobel de Literatura de 1990. Se le considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Su extensa obra abarcó géneros diversos, entre los que sobresalieron poemas, ensayos y traducciones.

 POESÍA OCTAVIO PAZ:

 

06/1/18

El amor que calla

El amor que calla

Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
¡pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres, tan oscuro!

Tú lo quisieras vuelto un alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.

Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que el entrar en la muerte!

                           Gabriela Mistral

05/25/18

Un amor lejano

A Maite: Toda la distancia y el silencio, no han logrado destejer las horas, tus horas…

Alfonsina Storni.

Poetisa y escritora argentina del posmodernismo; nació el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza. Hija de Alfonso Storni y Paulina Martignoni. Fue la tercera hija del matrimonio Storni.

En 1896, la familia regresó a  Argentina, radicándose en la provincia de San Juan. La situación económica de los Storni era bastante difícil. Alfonsina creció entre necesidades  y así apareció como un anhelo en sus sueños el interés por la literatura. Siendo pequeña, sin saber leer aún, se sentaba a la puerta de su casa con un libro y recibía la admiración de los transeúntes al creer que estaba leyendo. La muerte de sus padres la llevó a realizar cuanto trabajo se le presentaba sin olvidar su verdadera vocación. Con el tiempo obtuvo el título de profesora en letras y teatro, dedicándose luego de lleno a la poesía.

Mujer apasionada, sus poemas reflejan una tónica que podría calificarse como de neo-romántica. Sus primeras publicaciones salieron en “Mundo Rosariano” y “Monos y Monadas”.

Después de vivir unos años en Rosario, se establece en Buenos Aires, en 1912. Por entonces, colaboró en la Revista Caras y Revista Caretas. A su llegada cuenta con seis meses de gestación de su primer y único hijo. Con notable valentía lleva adelante el embarazo y el 21 de abril de 1912, nace Alejandro Alfonso. Sola, con diecinueve años de edad y siendo maestra soltera, necesitó tremendo coraje para abrirse camino en una sociedad pacata. Cuatro años después, en “La inquietud del rosal” aborda el tema de su maternidad en el poema: “La loba”: “Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley, que yo no pude ser como las otras, casta de buey con yugo al cuello; libre se eleve mi cabeza, Yo quiero con mis manos apartar la maleza

Tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, es decir, que apenas bordeaba la cifra exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta de Nosotros coinciden en uno de los nombres: Alfonsina Storni.

En 1927, incursiona en el teatro con su obra “El amo del mundo”, sin mayor repercusión. Por entonces, mitiga su soledad estrechando amistad con Horacio Quiroga y luego con Leopoldo Lugones. Asimismo, comienza a viajar periódica mente a Mar del Plata, para quedarse largos ratos mirando ese mar que la obsesiona. En 1930, viaja a Europa con Blanca de la Vega, obteniendo notable éxito en España con sus poemas y conferencias. Sin embargo, en esta época no produce. Es un momento de crisis en su creación poética que la lleva a nuevos caminos que caracterizarán sus últimos libros: “Mundo de siete pozos”, de 1934 y “Mascarilla y trébol”, de 1938.

En 1935, le detectan un tumor en un pecho, debiendo operarse. Por entonces, vive en una modesta casa de pensión de la calle Bouchard cerca del puerto,

En los últimos meses aspiró al premio municipal de poesía, que fue otorgado a otro poeta de importancia secundaria. Gestionó, en vano también, la subdirección del Conservatorio Nacional. En su sensibilidad herida tantas veces, los inmerecidos fracasos clavaron su estilete mortal… Se le reprochaba el hilo natural que ella reivindicó como un trofeo. Se la hizo blanco de las maledicencias más incómodas”.

La mañana del 26 de octubre de 1938, Ugarte escucha a través del teléfono la voz entre cortada y llorosa de Manuel Gálvez comunicándole que Alfonsina se suicidó la noche anterior en Mar del Plata. Sólo ha dejado una nota escrita con tinta roja que finaliza así: “… Adiós, No me olviden. No puedo escribir más, Alfonsina”.

Poesía de Alfonsina Storni Un amor Lejano

04/30/18

Sumisión

Porque ataron mis huesos
unos con otros, soy.
Porque algún día los desatarán
ya no seré.
Soy y no soy sólo a través
de este poco de cal y de artilugio.
Camino y no me aparto de una vida
hecha ya de antemano
para la eterna inmovilidad,
de una muerte
enderezada brevemente.
Camino todavía,

pero mi propia muerte me cabalga:
Soy el corcel de mi esqueleto.

Para el que sabe ver la sombra es sólo tránsito de luz a luz.
¿Te deshilaron de las neblinas boreales,
o te hicieron con zumo de violetas en una concha de nácar?…

Dulce María Loynaz

03/23/18

mis horas insomnes

Octavio Paz

Nació el 31 de marzo de 1914, durante la Revolución mexicana. Hijo de Josefina Lozano y de Octavio Paz Solórzano, quien trabajó como escribano y abogado para Emiliano Zapata; estuvo involucrado en la reforma agraria que siguió a la Revolución.

Publicó sus primeros poemas en el diario El Nacional y en la revista Barandal cuando tenía 17 años. Viajó a Valencia en 1937 para participar en el II Congreso de Escritores Antifascistas. Ingresa al Servicio Exterior Mexicano y cumple misiones diplomáticas en los Estados Unidos y en Francia. Ahí se hace amigo de destacados intelectuales europeos (Camus, Papaioannou, Castoriadis), se acerca a los surrealistas y se hace amigo de André Breton. Gracias a la intermediación de Alfonso Reyes, publica en 1949 Libertad bajo palabra, considerado por el propio Paz su “verdadero primer libro”.

Tras un periodo itinerante entre Nueva Delhi, Tokio y Ginebra (1952-1953), Paz regresa a México para escribir un ensayo sobre la experiencia y la revelación poéticas, titulado más tarde El arco y la lira (1956). En 1954 publica Semillas para un himno. Publica su gran poema Piedra de sol (1957), y los libros de poesía La estación violenta (1958) y Salamandra (1962), así como el libro de ensayos Las peras del olmo (1957).

Embajador en la India de 1962 a 1968, publica sus libros de poesía con influencia oriental: Viento entero (1965), Blanco (1967), Discos visuales (1968), Ladera este (1969). Publica los libros de ensayo: Los signos en rotación (1965), Puertas al campo (1966), Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo, Corriente alterna (1967), Marcel Duchamp o el castillo de la pureza (1968) y Conjunciones y disyunciones (1969).

En 1968 dimite de su cargo por la represión del gobierno mexicano a los estudiantes en Tlatelolco.

Publica su ensayo Posdata (1970), los libros de poesía Topoemas (1971) y Renga (1972) y funda Plural (1971-1976) y, más tarde, Vuelta (1976-1998), revistas primordialmente literarias y artísticas.

A la década de los setenta pertenecen los libros de ensayo El signo y el garabato (1973), Los hijos del limo: del romanticismo a la vanguardia (1974) y el volumen con sus traducciones de poemas del inglés, francés, portugués, sueco, chino y japonés: Versiones y diversiones (1974). De ese mismo año es El mono gramático, suerte de ensayo, poesía y anti-novela donde los senderos de la creación se reconcilian en una lúcida reflexión sobre el lenguaje, los cuerpos y el resplandor amoroso. En 1975 publica el libro de poesía Pasado en claro, suerte de itinerario biográfico y poético, y en 1976 Vuelta, que incluye el esencial poema “Nocturno de San Ildefonso”.

Los premios y reconocimientos se acumulan; entre ellos, sobresalen el Premio Cervantes otorgado en 1982 y el Premio Nobel de Literatura en 1990.

En este tiempo continúa la publicación de libros de ensayo sobre poesía, política e historia (La otra voz: Poesía y fin de siglo; Pequeña crónica de grandes días, 1990; Convergencias, 1991; Al paso, 1992; Itinerario, 1993). Mención aparte requieren sus estudios La llama doble: Amor y erotismo, Un más allá erótico: Sade (1994) y Vislumbres de la India (1995).

 Falleció el 19 de abril de 1998 en la Ciudad de México.

Poemas de Octavio Paz mis horas insomnes

 

03/5/18

Esta Tarde

Ahora quiero amar algo lejano…
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras,
y florezca La palabra en sus labios,
perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento…
Y quiero amarlo ahora.
Está la tarde Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.
Siento un vago rumor…
Toda la tierra
Está cantando dulcemente…
Lejos Los bosques se han cargado de corolas,
Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy sonañdo embelesada…

Pero
Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos…
Lejos como este sol que para nunca

Se marcha y me abandona,
con las manos

Hundidas en las trenzas,
con la boca Húmeda y temblorosa,
con el alma Sutilizada,
ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve

Dulce y hermosa…

                    Alfonsina Storni

02/22/18

Los Versos del Capitán

Es un libro del poeta chileno Pablo Neruda (1904 – 1973), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971. Fue publicado por primera vez de manera anónima en Italia en 1952, siendo impreso por su amigo Paolo Ricci. Apareció por primera vez bajo la autoría de Neruda en Chile en 1963, con una nota explicativa de su autor de por qué decidió quitarle el anonimato, con firma en Isla Negra en noviembre de ese año.

En una reedición de 2003 de la Editorial Sudamericana, fue acompañada de un prólogo del poeta uruguayo Mario Benedetti. El libro posee además una Carta-prólogo firmada por Rosario de la Cerda en La Habana, el 3 de octubre de 1951, en la cual se refiere a estos versos de amor, escritos a ella por «el Capitán»

Selección de poemas  Pablo Neruda (Los versos del Capitán)

02/19/18

Lo que dejé por ti

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, (…), a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte

                        Rafael Alberti

02/5/18

Cuando anochece

Cuando anochece espero
confiarte de una vez todo el espanto
que hay de día en mi pecho.
No es obsesivo gusto por la vida
plena del dios sin tiempo;
ni es el miedo a perder
el poder y la magia del poeta:
miedo a la muerte y al olvido.
Lo que me pone el corazón pequeño
cuando anochece y estoy contigo, a solas,
es oírme las dóciles palabras
que te ocultan que miento
cuando te digo que aún no tengo miedo

                  Pablo A. Fernández

 

01/29/18

Para Ivett

Cuál intemperie sobrepaso
¿Desde mi soledad hacia tu boca?
Y cuando se vuelcan los sentidos
sobre tu cuerpo desnudo
y la mirada mía
que mudó la cáscara del ojo
y atravesó volando las edades
solamente
para encandilarse al doble filo de tus pechos
de tus dos insomnios paralelos a mi aliento
¿Cuál provocación es reencontrada?
¿Cuál pájaro devuelto se levanta?
cuanto pez rehabita
la placidez
¿En otro sueño?
cuál árbol se reconcilia con su sombra
y cuál barco salvamos del naufragio?
Hasta cuál vuelo
hacia cual estación regresan las palomas
desde el instante impar en que mi sed te alcanza.

Jorge Aroche

01/26/18

Roque Dalton

Roque Dalton nace el 14 de mayo de 1935 en San Salvador, fue poeta, ensayista, narrador, dramaturgo y periodista.

Hijo del inmigrante estadounidense Winnall Dalton, quien estaba casado con Aída Ulloa, y de la enfermera salvadoreña María Josefa García, Roque Dalton fue educado con los jesuitas en el Colegio Externado San José. Viajó a Santiago en 1953, donde ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, aunque más tarde volvió a San Salvador a continuar sus estudios. Realizó estudios universitarios en El Salvador, Chile y México. En 1957, con otros estudiantes salvadoreños, visitó la URSS para participar en el VI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, durante el cual conoció a intelectuales y políticos que luego cobrarían relevancia en el contexto internacional, como el revolucionario nicaragüense Carlos Fonseca, fundador del FSLN, el escritor guatemalteco que ganaría el Premio Nobel años más tarde, Miguel Ángel Asturias, los poetas Juan Gelman, argentino, y Nazim Hikmet, turco.

Fundó el Círculo Literario Universitario (1956) junto con el poeta guatemalteco exiliado en El Salvador Otto René Castillo. En esta iniciativa participaron otros poetas salvadoreños contemporáneos, como Manlio Argueta, José Roberto Cea, Roberto Armijo y Tirso Canales, entre otros. Dalton es considerado una de las voces más influyentes de la Generación Comprometida. En la academia internacional, es el más conocido, estudiado y criticado.

Fue encarcelado y enviado al exilio en varias ocasiones. En octubre de 1960, fue liberado, al ser derrocado el presidente José María Lemus, existen declaraciones que afirman que Roque sería ejecutado el 27 de octubre de 1960, bajo órdenes directas de Lemus, pero su ejecución jamás tuvo lugar dado que Lemus recibió un golpe de estado el día 26 de octubre. En 1964, estando preso y en condiciones de desaparecido, protagoniza una fuga del bartolinas de la policía en Cojutepeque. En esa etapa fue interrogado por un agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), quien en un informe desclasificado, afirmó a sus superiores que Dalton nunca quiso colaborar con la inteligencia estadounidense. Roque Dalton recorrió el mundo, viajó a países como la Unión Soviética y Corea del Norte, y vivió temporadas largas en México, Checoslovaquia y en Cuba.

Roque Dalton continuó la estirpe de poetas como Oswaldo Escobar Velado y Pedro Geoffroy Rivas, quienes impulsaron años antes una literatura de denuncia, que describía con cruda realidad la situación económica y social del país.

Roque Dalton fue asesinado por sus propios compañeros de la dirección del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) —la guerrilla a la cual pertenecía en ese momento— junto con el líder obrero Armando Arteaga, Pancho, bajo la acusación de ser agente de la CIA. Con anterioridad ya había sido acusado de trabajar también para la inteligencia cubana y de insubordinación ante la dirección del ERP, liderado entonces por Alejandro Rivas Mira.

Sus poemas han sido traducidos a diversos idiomas y su obra, objeto de numerosos estudios.

Poemas de Roque Dalton: Hojas Caídas

01/18/18

Tras la pólvora

Tras la pólvora, Manuela

(fragmento)

Afuera sigue la ciudad y yo renuncio
a su fulgor debajo de tu lengua. Parezco
triunfador y rehén tu campamento: allí
se me adhiere tu venda de muslo fiel
y urgente, y me muerde tu llama:
ocupación de un adiós en vacaciones.
La historia se quedó en el traje, tirada
por la noche en una silla, pero desnudos
sólo quiero ese nombre que te oigo con la boca,
sólo la intermitente estatua a dos ombligos
y ese mapa de venas donde no me extravío.
Contemos en la mañana las condecoraciones
que nos dejó la noche con sus mordeduras,
cúbrelas con el despojo usual de mi camisa,
vísteme de solitario, de viudo, de soltero,
y devuélveme a los demás (anoche me olvidé
de su abstinencia al entrar en tus anillos),
y niéguenme tus abras, écheme
tu forma, rehágase con una sola espalda.
Y que pueda yo salir -lunes de cada día- a completar
la libertad entre los dos, cópula apenas comenzada.

Jorge Enrique Adoum

 

12/18/17

Un poema de Amor

Se considera a Nicolás Guillén junto a Emilio Ballagas como reivindicadores de la cultura negra dentro del proceso de mestizaje y transculturación, en la que domino el “color cubano”, es Guillén conocido también como el poeta del son, ritmo y baile típico de Cuba.
Nicolás Cristóbal Guillén Batista nació el 10 de julio de 1902 en Camagüey, hijo del periodista Nicolás Guillén Urra y de su esposa Argelia Batista Arrieta Su padre murió, a manos de soldados que reprimían una revuelta política, en 1917 y eso significó la ruina económica de la familia, por lo que su madre tuvo que ocuparse de sus hijos. El recuerdo del padre fue conservado siempre por el hijo, quien, muchos años después, en la década del cincuenta, lo evocaría intensamente en su “Elegía camagüeyana”. Por lo demás, su familia tenía un elevado nivel cultural y social.

Guillén termina sus estudios de bachillerato alrededor de 1919 Luego comienza a publicar sus versos en 1920, y colabora con revistas como “Camagüey” y “Gráfico”, en su ciudad natal, y en “Orto”. En 1922 conforma un volumen de poesía, Cerebro y corazón, marcado por la estética del modernismo, pero no llega a publicarlo en ese momento. También en 1922 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de la Habana, cuyas aulas abandonó en breve, desencantado por la situación deprimente de ese centro de estudios, impresión que dejó reflejada en un poema, Al margen de mis libros de estudio.

De regreso a Camagüey, Guillén organiza y dirige la revista Lys, que tendrá muy poca duración. En Camagüey se desempeña en diversos oficios, entre ellos el de corrector de pruebas en el periódico El Camagüeyano, y luego el de redactor de mesa en ese mismo diario. Allí estuvo a cargo de una sección, «Pisto Manchego», en la que el joven periodista mezclaba, con sumo gracejo, temas de actualidad nacional o mundial con el anuncio de productos comerciales. También fue empleado del Ayuntamiento de Camagüey.

Entre los años 1931 y 1972 Guillén va madurando gradualmente su modo de ver y analizar la realidad cubana e incluso caribeña; conoce a importantes poetas y artistas de la época (Emilio Ballagas, Carlos Rafael Rodríguez, Silvestre Revueltas, José Mancisidor, Diego Rivera, Alfaro Siqueiros). La situación política de la isla lo ha convertido en un exiliado, que en su patria estaría condenado a prisión por la dictadura. En 1958, está en París; en 1959, el triunfo de la Revolución Cubana lo sorprende en Buenos Aires, donde se ha publicado recientemente La paloma de vuelo popular. De inmediato, regresa a Cuba. En el año 1961 se realiza en La Habana el Congreso en el que se funda la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la que Guillén resulta electo presidente, cargo que ocupará hasta su muerte. Asimismo, mantiene su activa militancia en el Partido Comunista de Cuba. Como presidente de la UNEAC, tiene una participación directa y sistemática en toda la vida artística y cultural de Cuba.

En 1962 publica Prosa de prisa, recopilación de sus textos periodísticos, crónicas, comentarios, etc. En 1967 publica El gran zoológico, y en 1969 Cuatro canciones para el Che. En 1972 aparecen La rueda dentada y El diario que a diario. Ese mismo año se le concede en Roma el premio Viareggio.

Falleció en 1989 en La Habana, siendo considerado el poeta nacional cubano.

Un poema de amor (Nicolás Guillén)

10/28/17

Granate

Eres como una obsesión en mi pensamiento. Tienes la virtualidad terrible de sujetar el vuelo de mi voluntad circunscribiéndolo al estrecho horizonte de tu amor espurio, encendido voluptuoso. Cuando te siento palpitar junto a mi en las horas tumultuosas y exaltadas del deseo, experimento la misma turbadora sensación del que camina junto a la boca sonora de un abismo donde necesariamente tendrá que perecer y llamo a mi voluntad extinta y me responde solo el eco claro y sensual de tu voz que me persigue y acosa con refinada tenacidad y que se me clava al fin todo vibrante, como un dardo sutil recién disparado en el desasosiego de la carne atormentada.

Tengo miedo de ti, pero en vano acudo a mi cerebro en busca de un pretexto para abandonarte. Me matas y yo mismo asisto a mi anulamiento definitivo sin que un gesto rebelde, reaccionario, sacude mi coraje de nervios; con la infantil docilidad de un salvaje rindo en tu culto a un amor cuyo reto bárbaro necesita una víctima que ofrendar a la crueldad impasible de sus dioses.

Y soy yo mismo quien se ofrece para ser retorcido y asfixiado por las sierpes robustas de tus pasiones
primitivas

Y así vivo, es decir … así muero

Nicolás Guillén

Granate

 

09/5/17

Lo que queda

Lo que queda

Aunque después la tierra nos proteja
hasta de todo, menos de su abrazo
que desintegra y pulveriza
y verdaderamente mata.
Aunque un día la luz se nos nublo
para siempre (la de aquí abajo, digo).
aunque entonces ya estaremos tranquilos
muy encerraditos en una caja con su
                                              /forro de seda
– pobre seda que ha pudrirse pronto
y se caerá a pedazos
sobre lo que aún nos queda de nosotros.

Aunque eso no importa.
No importa, porque quedan nuestros versos
Nuestro amor a la luz que sigue ardiendo,
Al amor mismo, a lo que hemos tocado
Y besado y guardado en el bolsillo
Y en el cajón del escritorio
Y la hojita de yerba en aquel libro
Y todo, lo que fuimos
Lo que hemos de seguir siendo

Hasta que un día, una vez, alguien pregunte
¿Qué es esto?, ¿Quién lo guardo?, ¿Para qué?
¿Cuándo?
Y entonces ya de verdad habremos muerto.

                                             Eugenio Florit